Irene Arcos:"Mi personaje se transforma en una Verónica más oscura"

La actriz Irene Arcos en la serie El Embarcadero | Sergio de Luz

Irene Arcos: "Mi personaje se transforma en una Verónica más oscura"

Irene Arcos dio el pelotazo con la primera temporada de 'El embarcadero'. Con la segunda y última temporada, que llega a Movistar+ el viernes 17 de enero, le toca disfrutar del momento.

10/01/2020 14:12 ESTHER VILLEGAS | STILO.ES

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Le espera una gira de teatro en primavera y no descarta ponerse a dirigir. Irene Arcos decidió estudiar Comunicación Audiovisual para ponerse detrás de las cámaras. El destino ha colocado al final a la madrileña como actriz en la pequeña pantalla que triunfa con 'El embarcadero' con desenlace en esta segunda temporada.

Stilo: ¿Qué nos espera esta temporada?

Irene Arcos: Va a haber más acción, se va a esclarecer todo. Hay un final cerrado y bastante revelador.

Stilo: ¿Cómo evoluciona tu personaje?

I. A.: Todos tienen un recorrido. Mi personaje se transforma en una Verónica más oscura, con más sombras.

Stilo: ¿Compartes la idea de que Óscar puede estar enamorado de dos personas?

I. A.: Con el amor de pareja se tiende a una exclusividad, pero claro que puede pasar. Puedes querer a tu pareja y a otra persona. A mí no me ha pasado, pero puede ocurrir. Pueden llegar a tu vida personas que te impacten. Lo importante es que se haga de una manera sana, sin que haya dolor ni engaños.

Stilo: La serie hace plantearte el amor. ¿Es importante esa fuerza para ti?

I. A.: Me ha hecho reflexionar desde dónde amamos. El amor es entrega y a veces lo hacemos como una necesidad de que nos quieran, de que nos complementen. Hacer este personaje me ha ayudado a vivir esa generosidad. Verónica dice una cosa preciosa cuando le preguntan por qué consiente: cuando quieres a alguien, quieres que esa persona sea feliz, y lo que le hace feliz te hace a ti también.

Stilo: ¿Eres una romántica empedernida?

I. A.: Mucho, soy una kamikaze. El amor no atiende a razones, lo bonito es que nos sacuda. Me arriesgo, me lanzo a la piscina. Estamos en esta vida un ratito, no sabemos cuándo nos vamos, así que vamos a aprovechar para pasarlo bien.

Stilo: ¿Eres de las de Carpe diem?

I. A.: Lo intento. En ocasiones, te ves atrapada por rutinas y miedos, no sabes cuándo te vas. Tener eso en la cabeza hace que relativices.

Stilo: ¿Y qué miedos no te dejan dormir?

I. A.: Tenía muchos, pero ahora desayuno con ellos; los tengo localizados y ya no asustan tanto. Los estoy trabajando, como la muerte o la soledad, pero están más que controlados.

Irene Arcos, una de las protagonistas de la serie El Embarcadero | Sergio de Luz

Stilo: ¿Ha sido fácil trabajar con Verónica Sánchez y Pablo Morte?

I. A.: Han sido ocho meses grabando del tirón en Valencia. Ha habido un buen entendimiento. Estar a gusto con tus compañeros es importante en esta serie que alcanza un alto grado de intimidad. Puedes trabajar con alguien con quien no te lleves bien, pero si te encuentras con un buen compañero, se agradece. Toda la gente ha dado lo mejor. Y eso enriquece el producto. Vancouver tiene excelentes guiones y sabe rodearse de buenos equipos humanos.

Stilo: Tu implicación llegó hasta tal punto que necesitaste escaparte a México...

I. A.: Fue una implicación muy importante durante ocho meses trabajando a saco, así que al terminar me permití esas vacaciones. Y México era uno de los destinos que tenía en mente desde hacía tiempo.

Stilo: ¿Y el siguiente destino de esta viajera empedernida?

I. A.: Pues vuelvo a México con la serie, que está de promoción internacional. Canadá y Alaska son los próximos destinos. Me gusta la naturaleza, me viene muy bien. He creado un grupo de montaña, nos preparamos para subir cimas. Necesito retos.

Stilo: ¿En qué te pareces a tu personaje?

I. A.: Ojalá se me queden muchas cosas de Verónica. Somos impulsivas, ella es más valiente. Ojalá se me pegase esa valentía y tuviera más arrojo. También en la lealtad.

Stilo: Tu primer papel protagonista llegó con 37 años. ¿Son duros los castings?

I. A.: Mucho. Hay momentos en los que piensas plantarte. He salido de muchos castings sintiendo que no es justo. Estás expuesta con gente que te examina de arriba abajo. Hay muchos factores externos a tu valía profesional.

Stilo: ¿Te sientes muy expuesta?

I. A.: Los actores estamos constantemente cuestionados. A veces nos sentimos rechazados. Hay que saber colocar los noes y centrarse en los síes, que terminan llegando. Es una carrera dura, y la gente que te rodea se preocupa.

Stilo: ¿Crees que una actriz está hecha de una pasta especial?

I. A.: Es una manera de vivir. Tus compañeros del colegio no entienden que no sepas si te vas de vacaciones porque puede que estés trabajando. Te tiene que gustar mucho.

Stilo: ¿Cómo se gestiona esa inestabilidad?

I. A.: Te vas haciendo porque te encuentras en el camino a gente que es tu refugio. Haces equipo. Cuando llegan los malos momentos, necesitas rodearte de gente que confíe en ti.

Stilo: ¿Te ves detrás de la cámara?

I. A.: Quiero dirigir. Tengo un proyecto en mente, tengo ideas y ganas. Estudié Comunicación Audiovisual porque me flipó Tesis, de Amenábar; me gusta escribir y dirigir. No sé cuándo llegará, porque ahora quiero vivir este momento como actriz, pero esa inquietud está ahí, forma parte de mi formación. Sé que estoy en mi sitio, pero en un futuro sí me gustaría meterme en ese proceso creativo de contar historias.

Stilo: ¿Están ahora los papeles femeninos más diversificados?

I. A.: Se valoran mujeres con treinta y tantos, una edad que hasta hace poco se reservaba a madres y esposas. En 'El embarcadero', las mujeres treintañeras nos convertimos en protagonistas que movemos la acción, es un momento de valorar y de que vaya a más. Nos están dando voz a mujeres reales, no por ser la esposa de ni para acompañar al personaje masculino.

Stilo: Con esa trayectoria en series, ¿te apetecería ese momento de la gran pantalla?

I. A.: Mucho, intento ser paciente y agradecida por lo que viene, pero sí que tengo muchas ganas de dar ese pasito. Ahora las series son muy buenas, se hacen cosas muy interesantes y ya no es como antes, que se distinguía entre actores de serie o cine. El cine sigue siendo mi asignatura pendiente. Por suerte, en el teatro me llegaron mis primeros papeles como protagonista y esperemos que lleguen proyectos chulos.

Stilo: ¿Ayudan las plataformas?

I. A.: Claro, hay más oportunidades. Las series ya no se hacen para toda la familia; ahora, se realizan productos especializados en función de un público más específico, están entrando actores que antes no se contemplaban. Afortunadamente, estamos en un momento muy rico, y es que las series españolas están siendo muy valoradas, como La casa de papel, galardonada con un Emmy.

Stilo: ¿Tienes gira de teatro en primavera?

I. A.: En marzo entramos en El Pavón Teatro Kamikaze con Traición, dirigida por Israel Errejalde y con Raúl Arévalo y Miki Esparbé como compañeros. Estoy muy emocionada, es una obra muy conocida y de referencia en el gremio que todos los actores han estudiado en algún momento. No se ha representado mucho y hay una obligación de recoger este testigo. Es un teatro valiente, de los que más frecuento como público. Hace mucho que no hago teatro en Madrid (estuve con Troyanas y Trainspotting, pero entré en la gira), así que regreso por la puerta grande y con emoción.

Stilo: ¿Y qué le debes a las tablas?

I. A.: Mucho. El teatro fue el que me ha dado los primeros papeles. Necesito hacer teatro, es vital, es un sentimiento muy diferente a cuando interpretas tele o cine. Aquí tienes el feeling del directo, es como los músicos cuando hacen un concierto. Conectas con la esencia del arte de lo que haces, viene de ahí; es algo que me hace ilusión y, cuando pasa mucho tiempo, pues lo echo de menos. Mis plegarias, al fin, se han escuchado.