Cómo tener una menstruación más ecológica con la copa menstrual

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Cómo tener un ciclo más ecológico con la copa menstrual

¿Todavía no la tienes? ¡Pon una en tu vida!

20/11/2019 14:25 STILO.ES PARA DIVERSUAL

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La industria de la “higiene” femenina es una de las pruebas más evidentes de la industrialización y comercialización de la menstruación y el negocio que conlleva. Te viene la regla por primera vez y solo tienes dos métodos para no manchar: el tampón o las compresas. Dos herramientas que hemos visto en grandes pantallas, en enormes carteles y en revistas impresas. Chicas sonriendo, haciendo el pino y manchando las bragas con sangre azul. Saltando por el cielo, llevando pantalón blanco y lanzándose a la playa. Nubes. Flores de colores. Música 'New Age'. Pero, ¿alguno de estos anuncios te representa?

Noemí Casquet, periodista especializada en sexualidad, nos habla de su experiencia con la copa menstrual y de todo lo que necesitamos saber. 

Los kilos de plástico que generas

Detrás de la menstruación hay una industria que mueve millones (y genera miles de millones de toneladas de basura de forma anual). Se estima que una mujer puede utilizar entre unos 8.000 y 17.000 tampones a lo largo de su vida. "En mi caso, si usara compresas desde los 13 años hasta mi menopausia, generaría un total de 319.200 kilos de basura. Una basura que tardaría unos 300 años en biodegradarse, ya que el 90% de las compresas están fabricadas con plástico", explica Casquet. 

Por otro lado, los químicos que utilizan las grandes marcas en sus productos son perjudiciales para la salud íntima y su pH. Algunos tampones están hechos de algodón blanqueado e incluso tienen dioxinas, perfumes, fibras y pesticidas. ¿Quieres hacer la prueba? Pon un tampón en un vaso de agua. Espera unos minutos y verás una serie de filamentos alrededor. Los mismos que se quedan en el interior de la vagina y que, en muchas ocasiones, provocan infecciones o shock tóxico. Pero sobre todo, hace que la menstruación huela fatal para así generar dependencia y, de ese modo, sigas utilizando estos productos.

Cuando la copa menstrual llega a tu vida

"Hace cinco años que utilizo la copa menstrual. Una amiga me habló de ella. Era algo que había leído por Internet pero no conocía a nadie que la utilizara. Lo cierto es que aunque parezca un invento moderno, la copa menstrual se empezó a industrializar en el 1930, pero ya en 1867 existían copas muy rudimentaria". 

"Me animé a utilizarla. Total, eran 17 euros lo que costaba. Si no me funcionaba, tampoco me iba a arruinar. El primer día fue un caos. Lo llené todo de sangre, manché las bragas e hice malabarismos para quitármela. Pero poco a poco fueron pasando los meses y me enamoré. Lo viví como una revolución: por fin había encontrado mi aliada perfecta para mi sangrado y podía irme a la playa o a la piscina sin tener que lidiar con el tampón", confiesa.

"De repente, mi regla dejó de oler, mi sangre caía roja y fluida por mi pierna cada vez que me duchaba (¡adiós coágulos!) y me manchaba los dedos con ella cuando la vaciaba. Y ese contacto hizo que me diese cuenta de mi naturaleza. Me acercó más a ella, a su pureza; alejada de la publicidad, la ficción y la vergüenza".

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¿Qué copa menstrual elijo?

Existen diferentes tipos de copas menstruales que se adaptan a cada vagina y cuerpo. Elige la más sencilla y clásica. Esas nunca fallan. También encontrarás que de cada modelo hay varias tallas, normalmente la S, M y L. Quizás veas algunas que son 'sport'.

  • La talla S suele ser para aquellas personas que nunca han mantenido relaciones sexuales o que son menores de 18 años.
  • La talla M es ideal para aquellas personas menores de 30 años y que no han tenido ningún parto vaginal.
  • Y finalmente, la talla L si eres mayor de 30 años o si has tenido parto vaginal (independientemente de tu edad). Si eres una persona que practica deporte de competición, encontrarás algunas copas que te ofrecen una silicona más dura ideal para la fuerza de tu suelo pélvico.

A diferencia de lo que muchas personas suelen pensar, la talla de la copa menstrual no depende de la cantidad de flujo que se tenga. No varía en capacidad de almacenaje, sino en diámetro y dureza del material. Por lo tanto, si tienes flujo muy abundante, tendrás que vaciar la copa más veces.

Hay una amplia gama de copas y colores en el mercado. Evita colores transparentes o claros. Con el paso de los años, tu menstruación acabará tiñendo la copa y parecerá sucia, con un color amarillo o marrón. Por eso es mejor aquellos colores oscuros o no transparentes como el lila, el rosa o el rojo.

Finalmente, otra duda que puedes tener es con el ‘cabo’, la parte inferior de la copa que te ayudará a sacarla de tu interior. Normalmente se encuentra con forma de palito, pero si eres primeriza, es recomendable que tenga forma de anilla. Eso hará que puedas sujetarla y estirar para extraerla de tu vagina.

Cuidados sencillos para alargar la vida de tu copa

En cuanto a los cuidados, únicamente debes enjuagarla cuando la vacíes durante la regla, lavarla con jabón neutro (si tienes ocasión) y volverla a meter. Una vez al mes, preferiblemente antes de utilizarla, sumérgela en agua hirviendo y déjala durante 3 minutos, eso sí, ¡sin quitarle ojo! Debes moverla para evitar que la silicona se queme o se pegue en la olla. Échale limón o vinagre para mejorar su esterilización. Si estás de viaje o no has podido esterilizarla, no te preocupes. Puede pasar un mes sin ese proceso, pero tampoco te acostumbres.

Para introducirla hay diferentes métodos. Uno de los más sencillos es doblándola para que quede en forma de “U” e introduciéndola en la vagina. La copa se abre en tu interior, creando un vacío que evita que salga la sangre de tu menstruación. Al principio tendrás la sensación de estar manchando todo el rato. Es normal, te adaptarás a ello. Debes conocer el ritmo de tu cuerpo, la cantidad de sangrado y las veces que vacías la copa. Eso sí, no debería pasar más de 12 horas sin limpiarla. Para sacarla, metes un dedito, la empujas a un lateral para quitarle el vacío y tiras toda la sangre a la ducha o al retrete. Combínala con compresas de tela o ecológicas, e incluso con braguitas absorbentes si te da miedo manchar.

Está en tu mano generar menos basura y apostar por un mundo más ecológico y sin plástico. Un pequeño cambio por tu parte puede ahorrarle al planeta más de 300.000 kilos de desechos. Tú decides.