Kendall Jenner y Emily Ratajkowski en medio del fraude del Fyre Festival

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Kendall Jenner y Emily Ratajkowski en medio del fraude del Fyre Festival

Hay mucho dinero en juego.

02/09/2019 13:57 ROSANA CABRERA | STILO.ES

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Kendall Jenner y Emily Ratajkowsky son noticia estos días por algo un poco menos agradable que sus looks o sus carreras como modelos. Las dos están implicadas en un caso de estafa y han sido demandas.

Aunque ya han pasado dos años desde que se destapó el fraude del Fyre Festival, y uno de los responsables, Billy McFarland, está en la cárcel cumpliendo una condena de 6 años por ese delito del que se arrepintió, aún hoy hay puntos que no han sido aclarados y hay mucho dinero que no ha aparecido.

Desde el Tribunal de Cuentas de Nueva York están investigando dónde fue a parar el dinero que debería haber sido devuelto a agencias de artistas, vendedores y otras entidades involucradas, así como a compradores que llegaron a pagar miles de euros por las entradas.

Aunque hubo otras modelos muy conocidas también relacionadas con este evento como Elsa Hosk o Alessandra Ambrosio, que apareció en uno de los carteles del festival, lo cierto es que son los nombres de Kendall y Emily los que están en el punto de mira, junto a otros artistas como Tyga o Blink-182.

Al parecer, las dos publicaron en su Instagram imágenes y textos sin espcificar que se trataba de publicidad pagada. Y muy bien pagada, por cierto, ya que Emily supuestamente recibió 299.000 dólares, y la hermana de Kim unos 275.000. Pero es que además, en su caso, se le acusa de no tener buenas intenciones al mencionar al sello de Kanye West, G. O. O. D. Music, haciendo pensar que actuarían en el festival fantasma.

Por el momento, ni las modelos ni sus abogados se han pronunciado al respecto.

Pretendía hacer sombra al de Coachella

Ese era uno de los reclamos con los que se vendía el Fyre Festival.

Ubicado en una isla privada de las Bahamas, esta cita de lujo con la música también prometía convivir durante esos días con celebrities como las modelos que aparecían en su vídeo de promoción.

Aún está abierta su cuenta de Twitter, donde pueden verse los iglús en los que se alojarían los asistentes. Fueron de las pocas cosas reales que hubo.

Miles de personas llegaron a viajar hasta allí, y tras horas de incertidumbre, les comunicaron por fin que el festival se suspendía.

Cundió el pánico, porque no había ni alojamiento para todos, ni vuelos de vuelta.

Si tienes curiosidad por profundizar más sobre este turbio tema, en Netflix puedes ver el documental que hicieron a partir de este escándalo.

Pintaba muy bien... Una pena que todo quedara en ambiciones, sobre todo para quienes han perdido algo más que un bonito espectáculo.