Pisando fuerte

Pisando fuerte

Son los grandes olvidados en nuestros rituales de mimos y cariño a nuestro cuerpo pero, necesitan un spa más de lo que creías.

31/07/2016 01:35 Ana Bernardos

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Pese a soportar horas con esos zapatos tan ideales pero, algo molestos, sólo les prestamos atención para pintarnos las uñas y que salgan bonitos a la orilla del mar en nuestra foto para Instagram, lo que no puede ser.

Además de curar y evitar las apoyas y rozaduras, deberíamos cuidarlos mucho más y, no sólo por estética, sino por salud. Soportan todo el peso de nuestro cuerpo durante todo el día, ya sea en el trabajo, en el gym o bailando en un festival. En muchas ocasiones, una mala pisada o el propio estrés, puede acumularse en la planta y hacer que caminemos agarrotados, lo que tiene repercusiones en toda la espalda y en el cuello. Si esto se diera durante un periodo prolongado de tiempo, podríamos tener problemas algo más serios.

Una de las formas de saber si tenemos tensión acumulada y si pisamos bien es la siguiente: de pie y descalzo sobre el suelo, piensa y se consciente durante unos segundos de las partes de tu pie que están en contacto directo con él. A continuación, con una pelota del tamaño de una de tenis, pero blandita, haz movimientos circulares con la planta del pie, contra el suelo. Tras unos minutos, vuelve a hacer el ejercicio inicial. Si son más las partes que tocaban el suelo ahora, es que tu pie estaba agarrotado. ¿La solución? El ejercicio de la pelota. Esa especie de masaje que se hace con ella, consigue estirar y relajar los músculos, dando un respiro a tus pies.

Otra cuestión a la que debemos prestar atención es a las uñas. Es importante tener cuidado al cortarlas ya que, cualquier parte que nos dejemos mal, se nos puede clavar y causarnos una incómoda herida. También a la hora de pintarlas, como hacemos en las manos, aplica una rebase protectora para evitar que se debiliten y amarilleen.

Durezas y asperezas también son importantes de cuidar y eliminar. Y más ahora que queremos lucir sandalias. Hazte con una lima o una piedra pómez y frota las zonas más afectadas. Al principio quizá tengas que hacerlo todos los días pero, más adelante con una vez a la semana será suficiente.

La hidratación en los pies es tan importante como en cualquier otra parte del cuerpo. Durante el verano suelen resecarse más al estar en contacto todo el rato con la suciedad y el polvo del suelo. Si los tienes muy secos y quieres hacer un tratamiento especial de hidratación, antes de irte a la cama ponte una buena capa de crema para pies o una crema o manteca muy hidratante que tengas y, pon unos calcetines de algodón. Eso hará que transpiren pero, que la crema que pueda absorber mucho mejor a lo largo de toda la noche.

Cuidarlos sólo te llevará unos escasos minutos en tu rutina y notarás los resultados tanto estéticos como en el cansancio de tu cuerpo del día a día.