Cómo cuidar ciertas zonas conflictivas

Cómo cuidar ciertas zonas conflictivas

Cuello, escote y manos son esas zonas por las que te acuerdas ocasionalmente de pasar con la crema pero, suelen ser las que delatan la edad. Toma nota de estos sencillos trucos para mantener su piel hidratada y cuidada sin volverte loca.

28/09/2016 23:00 Ana Bernardos

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Cuando empezamos a cuidar de nuestra piel de jóvenes suele ser por puro confort o por problemas específicos que queremos eliminar. De ahí creamos unos hábitos de cuidado con rutinas que vamos modificando según van evolucionando nuestros gustos y necesidades. Pero, seamos sinceras, hay ciertos pasos que se nos hacen cuesta arriba incorporar y ciertas zonas por las que los productos pasan con suerte, los días de fiesta.

La realidad es que, nos preocupamos por el aspecto de nuestra piel pero, realmente nos ocupamos de ella cuando vemos algún signo que no nos gusta. Entonces, se encienden todas las alarmas y buceamos por Internet buscando y valorando las opciones más efectivas. ¡Tarde! Los productos milagrosos no existen, aunque nos gustaría. Los hay que disimularán y mejorarán el aspecto de las imperfecciones de la piel pero, es poco probable que desaparezcan por completo de forma rápida y eficaz. Recuerda esa fase de tu madre “más vale prevenir que curar” y ponte a ello ya.

Seguro que más de una vez te has fijado en esa mujer de cutis perfecto y al ir bajando la mirada y descubrir cuello, escote y manos te has sorprendido viendo la diferencia de aspecto entre ellos. Ese día es el festivo en el que la dosis de crema aumenta, bajando hasta tu escote y te acuestas con guantes de algodón para hidratar tus manos. Este es el antiestético resultado de no extender tu crema más allá. Tranquila, tampoco hay que obsesionarse pero, con unos sencillos trucos mantendrás estas zonas igual de hidratadas y cuidadas que tu cara.

Hay que tener en cuenta que escote y cuello son unas zonas concretas en las que la piel es más fina y delicada. Por eso, aunque al salir de la ducha nos apliquemos la crema corporal, sería mejor cuidarla con productos más indicados a este tipo de piel, como son las cremas faciales. Para empezar, lo más fácil sería dedicarle unos segundos por la noche. Al depositar el serum en tus yemas, pulsa dos veces más el dispensador y, como te sobrará cantidad para la cara, el acto de extenderlo por cuello y escote será instintivo. Es mejor que lo hagas con el serum ya que se trata de un producto con los activos esenciales más concentrados y, al ser por la noche hará mucho más efecto.

Las manos son nuestra herramienta de trabajo que exponemos a temperaturas extremas, golpeamos y rozamos y, en definitiva, maltratamos sin darnos cuenta. La crema de manos que seguro que llevas en el bolso, se convierte en un incordio al aplicarla porque tienes que esperar a que se absorba. Olvídate y empieza por este sencillo truco. Igual que nos sirven para muchas otras cosas, es con las manos con las que nos aplicamos todas nuestras cremas por todo el cuerpo y, siempre nos queda producto en las palmas. Es en ese momento y con esas “sobras” de producto, cuando sólo tienes que extenderlo por el dorso de la mano.

Seguro que este gesto lo has hecho mil veces cuando te pones la hidratante corporal pero, ¿por qué no hacerlo también con otros productos? Empezando por tu limpiador, el tónico, el serum y hasta las mascarillas, siempre y cuando, se trate de productos hidratantes y nutritivos y, no de cuidado específico ante algún problema de la piel.

Si a estos sencillos gestos, le sumamos un cuidado específico para cada zona esos días que nos preparamos un spa en casa, tendremos este triángulo bajo control, digno de ser lucido hasta en invierno.