Raw Food o la obsesión por el crudismo

  • Victoria Suárez

La dieta de moda entre las celebrities

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Ingerir únicamente alimentos de origen vegetal que no han pasado por un proceso de cocinado a temperaturas superiores a los 42 grados centígrados, ha seducido a estrellas como Gwyneth Paltrow, Demi Moore o Madonna, aunque entre el común de los mortales este tipo de alimentación tiene tantos adeptos como detractores.

Sus defensores señalan incontables beneficios para nuestro organismo, entre los que están el de mantener a raya los niveles de colesterol y grasas, al no ingerir proteínas de origen animal, el de aumentar la cantidad de fibra en nuestro sistema digestivo, el de prevenir la obesidad, retrasar el envejecimiento gracias a la ingesta de antioxidantes y el de la mejora de la sostenibilidad al usar productos orgánicos, locales y frescos.

Entre sus enemigos, se apunta a que la dieta Raw food conlleva carencias de algunos micronutrientes, debido entre otras cosas a que el alto consumo de fibra puede impedir una adecuada absorción de minerales; asimismo las vitaminas del grupo B y el hierro no están presentes en los alimentos habituales, por lo que es fácil que puedan aparecer anemias.

Sea como sea, en lo que sí coinciden muchos expertos es que comer aproximadamente el cincuenta por ciento de alimentos crudos o fermentados sí puede mejorar nuestra salud. Y no tienen por qué ser necesariamente estos productos de origen vegetal. De hecho cocinar en exceso la carne, el pescado o los lácteos desnaturaliza su grasa y sus proteínas, destruye las enzimas y reduce su contenido en vitaminas.

Quizá sea por eso que no sólo las verduras y hortalizas, sino también la carne y el pescado crudos tengan una presencia cada vez más importante en las cartas de los restaurantes, ya sea como sashimi, sushi, ceviche o tiradito, sino en otro tipo de preparaciones como los tartares o el carpaccio. En el restaurante Bendita Locura Coffee & Dreams por ejemplo, preparan el salmón marinado en cítricos y vodka y lo sirven acompañado de pan pita y sour cream de mostaza: “El salmón en este caso, al estar macerado en un jugo de cítricos, preserva todas sus propiedades, que no son pocas, y nos aporta una cantidad de proteínas, omega 3 y vitaminas muy interesante cuando se desea una alimentación saludable” comenta David Monzón, copropietario del gastrobar. Esta vuelta de tuerca a la dieta Raw food no sólo es infinitamente más llevadera que la original, sino también la más apetecible ahora que los termómetros no paran de subir.

Tatine de carpaccio de buey
Salmón marinado con cítricos
Steak tartar